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Reflexión sobre el curso de Agricultura Sostenible en Cuba

En el E-Canopy de junio compartimos una noticia sobre el primer curso de Agricultura Sostenible que la OET impartió en Cuba. Este curso proveyó una amplia perspectiva sobre la situación actual de la Agricultura cubana. Actualmente, Cuba es un líder mundial en agricultura sostenible. Después del colapso de la Unión Soviética en 1990, enfrentando una gran escasez de insumos agrícolas y energéticos, el país se vio obligado a desarrollar tecnologías alternativas y reestructurar sus estrategias de producción para alimentar a su población.

La Agricultura Sostenible tiene como objetivo hacer que la agricultura sea más amigable con el ambiente (incluyendo mitigación y adaptación al cambio climático), y más socialmente justa y económicamente viable. Esto implica realizar cambios en el diseño y la gestión de los agro-sistemas y asegurar posibilidades reales para los agricultores, especialmente en los países en desarrollo situados mayormente en regiones tropicales, al tiempo que se mejora la seguridad alimentaria y se protege el ambiente.

Deseamos compartirles una carta que recibimos de una estudiante que participó en el curso. Esta estudiante reflexiona sobre la importancia de los cursos de campo basados en la indagación, y cómo planea implementar esta experiencia en su futura carrera en ciencias forestales.

Estimada Dra. Babbar,

Quisiera aprovechar esta oportunidad para agradecerle mi invaluable experiencia al participar en el curso sobre Agricultura Sostenible en Cuba el pasado mayo del 2017.

Durante dos semanas viajé por Cuba con la Organización para Estudios Tropicales, como estudiante en su primer curso de campo sobre agricultura sostenible en el país. Debido a la historia única de la nación y a los períodos de pobreza y escasez, el pueblo cubano ha creado técnicas verdaderamente ingeniosas para producir sus propios fertilizantes orgánicos y otros insumos, para hacer uso de todos los recursos a su alcance y para explotar al máximo sus tierras. A lo largo de nuestro viaje de dos semanas, nuestro grupo internacional de estudiantes y profesores se reunió todos los días con varios agricultores, investigadores e inventores cubanos que nos enseñaron sobre los diferentes aspectos del movimiento agroecológico que ahora define a la agricultura cubana. A través de las conversaciones que tuvimos con estas personas notables, y las prácticas en el campo que usamos para explorar ciertas técnicas agrícolas, aprendí más de lo que jamás podría haber esperado acerca de nuevas formas de abordar la producción de alimentos. Muchos de los métodos y filosofías que hemos discutido también se aplican al uso de la tierra en un contexto más amplio, no sólo a la agricultura, y espero poder utilizarlos en mi trabajo.

Aunque el enfoque del viaje no fue estudiar la silvicultura, descubrí que los cubanos usan de manera inherente los árboles en sus tierras de muchas maneras diferentes y ven los árboles como parte integral del ecosistema de una finca. Un finquero en particular, el Sr. Correa, comprendió que los árboles pueden ser una valiosa inversión a largo plazo en la tierra y en el futuro de su familia. Usando esta mentalidad, él desarrolló un sistema altamente productivo que empareja el café bajo la sombra de valiosos árboles maderables que serían útiles en muchas regiones productoras de café alrededor del mundo. Este es exactamente el tipo de mezcla creativa e inteligente de múltiples usos de la tierra que espero emplear en mi carrera, por lo que fue maravilloso contemplar esta práctica en persona.

Además de aprender sobre temas de agricultura sostenible en Cuba, las conexiones que hice con investigadores internacionales y expertos a través de este curso también son muy valiosas para mí. Esto me proporcionó la oportunidad única de interactuar con los científicos de vanguardia en el desarrollo de técnicas agroecológicas que me será de gran beneficio profesionalmente.

En general, este curso enriqueció mucho mi comprensión acerca de los desafíos que enfrentamos para alimentar a nuestra creciente población, y estoy muy contenta de haber presenciado de primera mano las soluciones que Cuba aplicó a la solución de estos problemas. Parte de mi viaje fue financiado por una beca de la OET. Estoy muy agradecida por mi maravillosa experiencia en Cuba gracias a su financiamiento, y espero continuar investigando los conceptos que aprendí del curso mientras exploro maneras de hacer que la combinación de bosques y alimentos se convierta en una práctica global más común.


¡Gracias!
Kendall D.


Modificado el ( 13/07/17 )
 
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